Se ve que Holanda saben aprovecharse de este deseo tan extendido y han hecho negocio con todos aquellos que queriendo pasear en góndola, carecen del tiempo, las ganas de volar, o el dinero para hacerlo en el habitat natural de estas embarcaciones. Esto ha dado lugar a estampas tan curiosas como esta que me encontré el otro día a la orilla de un canal "utrechense".
No dejéis de observar lo cuidado de su atuendo con la camiseta rayada blanca y negra. Quizás le faltaban el gorro de paja y el estar cantando el "O Sole Mio" típico de Venecia, pero bueno, le damos un 6 por la intención.
Ains...quien estuviera en Venecia de nuevo...

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