Si leísteis la entrada anterior quizás os llame la atención que mencioné a
un compañero de trabajo. Espera…Cómo? Trabajo? Efectivamente, después de unos
meses (más de los que me gustaría) conseguí convencer a una empresa que un
español sin mucha idea de holandés podría ser una buena incorporación para la
empresa.
Así que desde hace unas semanas me encuentro trabajando en el departamento
de BIM de una empresa de ingeniería holandesa. Para los lectores regulares que
no hablen conmigo por otros medios, esta búsqueda laboral quizás les resulte un
poco desconocida. Y es que para ser honestos no he querido usar el blog y lo
poco que escribo en el para dar rienda suelta a la amargura del desempleo.
Porque sí, reconozcámoslo, estar desempleado y buscar trabajo es una mierda. En
mi situación la cosa se volvía más peliaguda debido al tratarse de un país
nuevo, un idioma desconocido y la ausencia de contactos. No voy a caer en el
error del auto engaño en el cual se refugian algunas personas para de alguna
manera justificar su situación “Si, no tener trabajo es de lo mejor que me ha
pasado nunca” (lease con voz de personaje de película de Hollywood contando lo
positivo que fuée estar presente en un atentado o desgracia similar)
Ha sido lo mejor que me ha pasado nunca? No, ni de cerca. He aprendido
mucho? Eso sí, sobre todo sobre la capacidad que tiene una persona de resistir
una situación adversa. En este caso la mía. Y es que lo que si se puede hacer,
es quedarse con lo positivo de una experiencia. Y ser consciente de que si hay
aspectos positivos de los que aprender es precisamente debido a la negatividad
intrínseca de la situación per se. Y es que está muy de moda vender el que todo
es “guay”, genial, chupi y que no hay nada malo en el mundo. Mire usted, no, la
gente se muere, enferma y sufre cosas terribles. Eso es así. Lo único que puede
decidir una persona es con que se queda después de un hecho así. “The
collateral beauty”que lo denominan en la última película de Will Smith.
Tampoco voy a convertir esta entrada en un “high five”o autopalmaditas en
mi espalda para alimentar mi ego. Para empezar porque parte del merito no es
solo mío sino de M. que no paró de apoyarme ni un segundo y eso siempre lo hace
más llevadero.
Creo que lo que realmente quiero decir con esta entrada es que si estás
leyendo esto, te encuentras en una
situación similar y te sientes identificado, no dudes en ponerte en contacto.
Quizás te pueda echar una mano o darte algún consejo, quizás no. Pero eh, que
tienes que perder?
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