El otro día
estaba en un bar tomando una cerveza con M. y reflexionábamos sobre el
marketing de la cerveza y como el logo de una cerveza en particular que nos
gusta bastante, era de lo más desafortunado.
Poneos en
situación, estás en un bar, para tomar una cerveza porque te mueres de sed, y
pides una cerveza fresca porque hace calor ( si eso es posible en Holanda) El
camarero te dice, “Tengo la cerveza perfecta para tí, que te mueres de calor y
de sed”. “Marchando una Blanche de
Bruxelles!!” Y tras una breve espera que se hace eterna, te pone una cerveza espumosa, clara,
ligera bien fría en la mesa. Agarras el vaso que esta frío al tacto, y mientras aproximas el vaso a tu boca empiezas
a imaginar el alivio que va a suponer ese liquido divino cuando baje por tu
garganta. En este momento el vaso ya alcanzado tus labios y el dorado néctar se
empieza a derramar por tu boca, alcanzando las papilas gustativas que no hacen
sino confirmar el fresco sabor que anticipaste al ver esa cerveza por primera
vez. Un trago, dos, tres si estás realmente sediento. La urgencia desaparece,
la sed se ha aliviado y de nuevo puedes prestar atención a los detalles que te
rodean, más allá de tus necesidades fisiológicas. Y tu mirada se posa en
el logo del vaso de la cerveza que te acabas de beber y te encuentras lo
siguiente:
Y así, tan
pronto como entiendes el sentido del logo, desaparecen todas las sensaciones
que acabas de experimentar que son sustituidas por una reflexión: “El Manekken
Pis se acaba de mear en mi boca”

No hay comentarios:
Publicar un comentario