martes, 19 de julio de 2016

Helados y Holandés

Uno de nuestros sitios favoritos es una pequeña heladería al lado de Wilhelmina park llamada IJssalon vorst. Para ser honestos no esperábamos gran cosa de los helados de Holanda pero están sorprendentemente buenos. Son totalmente artesanos y con sabores bastante ricos.

Además esta heladería es donde hago mis primeros pinitos con el holandés intentando pedir las cosas en este idioma lo que da lugar a situaciones como la que ocurrió el otro día. Todos los que hayáis empezado a estudiar un idioma sabéis como funciona lo de tener un pequeño diálogo en un idioma que es tan ajeno. Lo primero es recordar en tu cabeza las estructuras que tienes que usar para decir algo en concreto y después visualizar como va a ser el diálogo con la otra persona para ajustar el tempo. Obviamente el margen para la improvisación cuando apenas entiendes el idioma y menos si te habla un nativo es mínimo y claro a mi me jugó una mala pasada. A continuación os hago una transcripción aproximada de lo que sucedió.

Jaime- Goedeavond!
Heladera- Goedeavond, hoe kan ik helppen?
Jaime- Mag ik een ijsje met twee bolletjes.
Heladera- GRrrrard grrrrrr, worr (Sonidos indescriptibles mientras señala hacia donde tiene los cucuruchos y las tarrinas)

Jaime- A cone . (Notese que aquí cambié sutil y momentáneamente al inglés porque ni idea de decir cucurucho en holandés. Ya me empecé a poner nervioso porque mi diálogo perfectamente definido empezaba a hacer aguas)

Heladera-….(Mirada silenciosa e inquisitiva invitándome a elegir los gustos que quería)

Jaime- Ik wil mango en….

Heladera- Grrrrrrrr, trrrrrrf, wrrrrrrr

Aquí la interrupción de la heladera me hizo colapsar completamente dejándome la mente en blanco a falta aun de elegir mi segundo sabor así que hice lo único que podía hacer en ese momento. Alcé mi mano temblorosa y señale un sabor al azar.

Heladera- Deze?

Jaime- Ja

Finalmente todo acabó conmigo disfrutando de una deliciosa bola de helado de mascarpone y pomelo que como podréis imaginar es de los sabores mas agrios y asquerosos que he probado nunca, pero bueno. Así se aprende…


sábado, 9 de julio de 2016

Holanda no quiere nuestro dinero

Esta entrada la voy a comenzar con una historia que en principio no parece tener mucho que ver con el título: el elefante blanco.

En el antiguo reino de Siam (la Tailandia actual) cuando un soberano no estaba satisfecho con un súbdito le regalaba un elefante blanco. Eran considerados una posesión muy valiosa dada su escasez, pero su manutención era tan cara y el rédito económico que rendía tan escaso, que sus “afortunados” dueños acababan arruinados.

Bueno, así me he sentido yo durante una semana con dos billetes de 200€ en Utrecht. Diréis “joer, ¿de qué te quejas con 400€ en tu bolsillo?”. Yo os digo que un billete de 200€ en Holanda es tan inútil como un elefante blanco. No te lo cambian, no te lo aceptan en absolutamente ningún sitio con el consiguiente gasto de extracciones de cajeros. El primer día preguntamos en una tienda que si nos lo cambiaban y los dependientes nos miraban como si en lugar de tener un billete en la mano les estuviéramos apuntando con un AK47. Vale, es relativamente normal que no te quieran cambiar eso en una tienda. El siguiente día intentamos pagar una compra de 10€ en el super. De nuevo las mismas caras, nuestro dinero parecía la ropa interior de un leproso. Nos dijeron que nanai, que no nos aceptaban eso para pagar y además que ninguna de mis tarjetas españolas valía (Ni débito, ni crédito por si alguna vez vais al supermercado Albert Heijn en Holanda) Cansados de vagar por las calles de Utrecht, ondeando nuestro billete a la espera de que alguien nos lo cambiase decidí agarrar al toro por los cuernos y le dije a M. “Dámelo que lo llevo al banco que ahí nos lo tienen que cambiar por cojones” Y al banco que me fui en la bicicleta, me acerqué al mostrador y le pregunté amablemente que si me lo podía cambiar. El banquero me miró con cara un poco desconcertada y me dijo, “lo siento pero no, no tenemos dinero en metálico en el banco” Os podéis imaginar mi cara “Pero….pero……si esto es un banco, ¿cómo no vais a tener dinero?” “No lo siento, es por tema de seguridad…”. Malas noticias para los profesionales del robo de bancos en Holanda...


Después de 9 días aquí, M. y yo, derrotados por el sistema, nos hemos encaminado a una oficina de cambio de divisas donde amablemente nos han cambiado el dinero tras cobrarnos 8 eurazos por el trámite. Eso sí, ya que cambiamos, cambiamos y hemos pedido que fuese todo en billetes de 10€, en plan quinceañeros adolescentes y vengativos.

miércoles, 6 de julio de 2016

Hay un nuevo ciclista en la ciudad...


…y ha venido para quedarse ( el tiempo que me quede aquí) El otro día me compré la bicicleta que espero sea mi fiel compañera durante mucho tiempo. Aquí os dejo una foto de la bestia de la carretera que recorrerá los carriles bici de Utrecht.