Esta
entrada la voy a comenzar con una historia que en principio no parece tener
mucho que ver con el título: el elefante blanco.
En
el antiguo reino de Siam (la Tailandia actual) cuando un soberano no estaba
satisfecho con un súbdito le regalaba un elefante blanco. Eran considerados una
posesión muy valiosa dada su escasez, pero su manutención era tan cara y el
rédito económico que rendía tan escaso, que sus “afortunados” dueños acababan
arruinados.
Bueno,
así me he sentido yo durante una semana con dos billetes de 200€ en Utrecht.
Diréis “joer, ¿de qué te quejas con 400€ en tu bolsillo?”. Yo os digo que un
billete de 200€ en Holanda es tan inútil como un elefante blanco. No te lo
cambian, no te lo aceptan en absolutamente ningún sitio con el consiguiente
gasto de extracciones de cajeros. El primer día preguntamos en una tienda que
si nos lo cambiaban y los dependientes nos miraban como si en lugar de tener un
billete en la mano les estuviéramos apuntando con un AK47. Vale, es
relativamente normal que no te quieran cambiar eso en una tienda. El siguiente
día intentamos pagar una compra de 10€ en el super. De nuevo las mismas caras,
nuestro dinero parecía la ropa interior de un leproso. Nos dijeron que nanai,
que no nos aceptaban eso para pagar y además que ninguna de mis tarjetas
españolas valía (Ni débito, ni crédito por si alguna vez vais al supermercado
Albert Heijn en Holanda) Cansados de vagar por las calles de Utrecht, ondeando
nuestro billete a la espera de que alguien nos lo cambiase decidí agarrar al
toro por los cuernos y le dije a M. “Dámelo que lo llevo al banco que ahí nos
lo tienen que cambiar por cojones” Y al banco que me fui en la bicicleta, me
acerqué al mostrador y le pregunté amablemente que si me lo podía cambiar. El
banquero me miró con cara un poco desconcertada y me dijo, “lo siento pero no,
no tenemos dinero en metálico en el banco” Os podéis imaginar mi cara “Pero….pero……si
esto es un banco, ¿cómo no vais a tener dinero?” “No lo siento, es por tema de
seguridad…”. Malas noticias para los profesionales del robo de bancos en Holanda...
Después
de 9 días aquí, M. y yo, derrotados por el sistema, nos hemos encaminado a una
oficina de cambio de divisas donde amablemente nos han cambiado el dinero tras
cobrarnos 8 eurazos por el trámite. Eso sí, ya que cambiamos, cambiamos y hemos
pedido que fuese todo en billetes de 10€, en plan quinceañeros adolescentes y
vengativos.
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