sábado, 1 de abril de 2017

Marketing cervecil

El otro día estaba en un bar tomando una cerveza con M. y reflexionábamos sobre el marketing de la cerveza y como el logo de una cerveza en particular que nos gusta bastante, era de lo más desafortunado.

Poneos en situación, estás en un bar, para tomar una cerveza porque te mueres de sed, y pides una cerveza fresca porque hace calor ( si eso es posible en Holanda) El camarero te dice, “Tengo la cerveza perfecta para tí, que te mueres de calor y de sed”. “Marchando una Blanche de Bruxelles!!” Y tras una breve espera que se hace eterna, te pone una cerveza espumosa, clara, ligera bien fría en la mesa. Agarras el vaso que esta frío al tacto, y  mientras aproximas el vaso a tu boca empiezas a imaginar el alivio que va a suponer ese liquido divino cuando baje por tu garganta. En este momento el vaso ya alcanzado tus labios y el dorado néctar se empieza a derramar por tu boca, alcanzando las papilas gustativas que no hacen sino confirmar el fresco sabor que anticipaste al ver esa cerveza por primera vez. Un trago, dos, tres si estás realmente sediento. La urgencia desaparece, la sed se ha aliviado y de nuevo puedes prestar atención a los detalles que te rodean, más allá de tus necesidades fisiológicas. Y tu mirada se posa en el logo del vaso de la cerveza que te acabas de beber y te encuentras lo siguiente:





Y así, tan pronto como entiendes el sentido del logo, desaparecen todas las sensaciones que acabas de experimentar que son sustituidas por una reflexión: “El Manekken Pis se acaba de mear en mi boca”

miércoles, 29 de marzo de 2017

Un currante más en Holanda

Si leísteis la entrada anterior quizás os llame la atención que mencioné a un compañero de trabajo. Espera…Cómo? Trabajo? Efectivamente, después de unos meses (más de los que me gustaría) conseguí convencer a una empresa que un español sin mucha idea de holandés podría ser una buena incorporación para la empresa.

Así que desde hace unas semanas me encuentro trabajando en el departamento de BIM de una empresa de ingeniería holandesa. Para los lectores regulares que no hablen conmigo por otros medios, esta búsqueda laboral quizás les resulte un poco desconocida. Y es que para ser honestos no he querido usar el blog y lo poco que escribo en el para dar rienda suelta a la amargura del desempleo. Porque sí, reconozcámoslo, estar desempleado y buscar trabajo es una mierda. En mi situación la cosa se volvía más peliaguda debido al tratarse de un país nuevo, un idioma desconocido y la ausencia de contactos. No voy a caer en el error del auto engaño en el cual se refugian algunas personas para de alguna manera justificar su situación “Si, no tener trabajo es de lo mejor que me ha pasado nunca” (lease con voz de personaje de película de Hollywood contando lo positivo que fuée estar presente en un atentado o desgracia similar)

Ha sido lo mejor que me ha pasado nunca? No, ni de cerca. He aprendido mucho? Eso sí, sobre todo sobre la capacidad que tiene una persona de resistir una situación adversa. En este caso la mía. Y es que lo que si se puede hacer, es quedarse con lo positivo de una experiencia. Y ser consciente de que si hay aspectos positivos de los que aprender es precisamente debido a la negatividad intrínseca de la situación per se. Y es que está muy de moda vender el que todo es “guay”, genial, chupi y que no hay nada malo en el mundo. Mire usted, no, la gente se muere, enferma y sufre cosas terribles. Eso es así. Lo único que puede decidir una persona es con que se queda después de un hecho así. “The collateral beauty”que lo denominan en la última película de Will Smith.

Tampoco voy a convertir esta entrada en un “high five”o autopalmaditas en mi espalda para alimentar mi ego. Para empezar porque parte del merito no es solo mío sino de M. que no paró de apoyarme ni un segundo y eso siempre lo hace más llevadero.


Creo que lo que realmente quiero decir con esta entrada es que si estás leyendo esto,  te encuentras en una situación similar y te sientes identificado, no dudes en ponerte en contacto. Quizás te pueda echar una mano o darte algún consejo, quizás no. Pero eh, que tienes que perder?

miércoles, 15 de marzo de 2017

Elecciones

Hoy vamos a hablar de elecciones, de las holandesas para ser mas exactos. 

Como todos sabéis hoy, 15 de Marzo, son las elecciones generales del pais ( Y si no lo sabéis leed un poco hijos míos) Los Paises Bajos van a servir de termómetro del populismo europeo despues de los picos de fiebre del Brexit y el triunfo de Trump. En Holanda la ración de populismo está servida por Geert Wilders. Si no lo conocéis  buscad una foto y decidme si no tiene un parecido del 80% con Lucius Malfoy, uno de los personajes mas malos malísimos de Harry Potter. Yo la verdad que cada vez que veo hablando al “bueno”de Geert me lo imagino perfectamente gritando consignas contra los “no-magos”y los “sangre-sucia”. Vamos, exactamente el mismo contenido que tiene su discurso politico contra los mulsumanes y la segunda generación de inmigrantes. Una vez más, la realidad supera la ficción. La verdad es que uno mira a los protagonistas del populismo y entre Geert, Trump y Pablo Iglesias uno no puede evitar preguntarse si para poder accede a estos partidos te piden ser un poco raro de apariencia.

Ya en una nota un poco más seria, la verdad que el discurso de Wilders tiene cosas que es normal que gusten al votante de a pie. Dejando de un lado barbaridades xenofobas y discriminatorias, una de sus promesas es reducir el precio de la sanidad public-privada que tienen aquí. Que un compañero me decía el otro día que era la “Segunda mejor sanidad pública del mundo”y cuando le pregunté que según que criterios no atino a darme uno solo. Pero bueno, que si a mi alguien me garantiza que me va a bajar los mareantes precios que pagan aqui por el seguro, yo también me plantearía seriamente votarle. Pero bueno, claro, igual luego me echa a patadas del país por ser heredero de los Tercios de Flandes que tanto daño hicieron por la zona. M. creo que estaría mucho más a salvo por ser “prima”de Máxima y porque tiene más aspecto europeo que la mitad de los holandeses…


Mañana sabremos si los “muggles” de holanda estamos a salvo o tenemos que ir pensando en hacer las maletas…

lunes, 27 de febrero de 2017

Esterotipos

Hoy vamos a hablar de estereotipos. Al margen de las drogas blandas, el barrio rojo de Amsterdam y el queso Gouda, los holandeses son conocidos internacionalmente por lo directos que son al hablar y decir las cosas.

De hecho, el otro día durante la reunión anual de la empresa, al tratarse de una compañía con oficinas en todos los continentes hicieron hincapié en limar las diferencias culturales a la hora de comunicarse con compañeros. Comentaron lo directos que son los holandeses comparados con otras nacionales y hete aquí que tuve la oportunidad de sufrirlo en mis carnes el otro día.

Para poder ayudar en un proyecto necesitaba tener un programa en particular instalado en mi portatil. Mis compañeros me explicaron el procedimiento para solicitarlo y me sugirieron que llamase para meterles un poco de prisa a los de IT.  Así que rellené el formulario correspondiente, conseguí la firma de mi jefe que a su vez lo mandó a los de IT y despues llamé personalmente. Primero me consiguió hacerme entender, no les gustaba que les estuviese hablando en ingles. Ok, puedo entender eso a pesar de ser una empresa internacional, al fin y al cabo estamos en Holanda. Pero mejor os transcribo el diálogo para que veáis lo que sucedió.

IT - Buenos días.
Yo- Buenos días, os he mandado una solicitud para un programa a traves de mi jefe.
IT- Even kijke…..Aha, si aquí lo tengo. Tienes que esperar a que te llegué un mail.
Yo- Ok, muchas gracias, sabías más o menos cuando podré disponer de el porque sin el programa no puedo trabajar.
IT- Tienes que esperar el mail.
Yo- Si ya se, solo para hacerme una idea de lo que va a tardar.
IT- No eres el único en W+B, tienes que esperar. ZAS!
Yo- ……….
Yo- ………..
Yo-………ok, tenga un buen día.


Así, sin vaselina. Yo entiendo que le llama todo el mundo que quiere las cosas para ayer, pero desde luego si te tan esa respuesta en cualquier otra parte del mundo, lo minimo que haces, lo mínimo es cagarte en su padre y mandarle a la mierda.

martes, 31 de enero de 2017

(Des)cultura española

Creo que a todo español (y probablemente cualquier persona) le ataca el patriotismo y el amor a su cultura cuando está en el extranjero. Esto lleva al españolito de turno a lanzarse, sin ningún tipo de cohibición o vergüenza, a bailar la primera en cuanto suenan unas sevillanas, a cocinar una paella a pesar de que su experiencia en los fogones no pasa del huevo frito y similares. Yo no soy una excepción a este fenómeno como atestiguan mi primera tortilla que parecía un crepe o mi primera paella que era un revuelto de arroz con cosas.

Por eso no es tan sorprendente que haya ido a mi primer concierto de flamenco aquí en Holanda en lugar de un tablao andaluz. Y ni siquiera fui por iniciativa propia sino por un amigo de M. qué sin ser español, es un apasionado del flamenco y del castizo y multicultural (irónico eh) barrio de Lavapiés en Madrid.

Así que la semana pasada fuimos a un concierto de Pepe Habichuela, con la colaboración de Kike Morente (hijo). Siendo un lego en la materia no puedo juzgar con justicia la actuación, pero si puedo decir que a mí me gustó bastante y siempre es agradable asistir a un espectáculo de folklore español fuera de nuestras fronteras.

Pero lo más notable de la velada vino después, en el tren de vuelta a Utrecht. Íbamos hablando con una chica italiana que habíamos conocido ese mismo día. Es física y es víctima de ese desastre económico-demográfico-social que sufren los países del sur de Europa con la emigración de sus jóvenes talentos hacia pastos más verdes. Comentábamos el desastre que es España, los recortes en educación y cultura, como los físicos acaban reconvertidos en consultores de banca etc… De repente me di cuenta que la chica del otro lado del pasillo nos observaba sin ningún tipo de disimulo como solo podría hacer un español (pensé en ese momento) Efectivamente, al rato sacó un portátil y empezó a trabajar en un documento que tenía el escudo de España en el encabezamiento. Y es que el español es capaz de reconocer a un compatriota a 500m de distancia.

Ya casi llegando a Utrecht entablamos conversación con la chica (no me acuerdo bien como) y nos dice que ella podría haber estado en la conversación perfectamente, que era física y estaba pidiendo una beca Ramón y Cajal(el documento con el que estaba trabajando era el formulario de solicitud), que había estudiado en Berkeley, París, Berlín… y que aun así no tenía ningún tipo de oportunidad. En resumen, una escena digna de la película “Perdiendo el Norte”

Desde este humilde blog aprovecho para mandar ánimos a todos aquellos jóvenes que, como yo, han tenido que viajar más allá de sus fronteras en busca de la oportunidad que su país no les brinda.



miércoles, 25 de enero de 2017

Estándares de higiene holandeses

Creo que el título de esta entrada del blog es bastante obvio como para tener que dar más explicaciones. Hoy vamos a hacer un repaso de los estándares de limpieza en Holanda, concretamente en el sector de la hostelería y restauración. Más concretamente vamos a hablar de la ausencia total de dichos estándares.

Antes de venir a Utrecht yo fiel a mi costumbre ya me había leído unos cuantos blogs sobre Holanda y la vida aquí y en ellos se repetía una constante: la mala calidad del servicio. En un principio yo imaginaba que se trataba principalmente del trato de los camareros, lo solícitos que eran y demás aspectos tan importantes en este sector. Lo que nunca pude imaginar es que la baja calidad del servicio en Holanda iba a extenderse a las medidas de limpieza en sus restaurantes.

Porque si, disculpadme el lenguaje, pero los camareros en los bares holandeses son más guarros que la Pacheca que no tengo ni idea de quien era, pero debía ser una mujer muy marrana para haber pasado a formar parte de las expresiones populares de España. Pero claro, no puedo afirmar tal cosa si no pongo algún ejemplo de a lo que me refiero. El primer ejemplo serán las migas. Es la constante que te encuentras en cualquier mesa disponible en Utrecht. Y no me refiero a las migas que te encuentras cuanto te sientas en una mesa que se ha quedado libre 5 segundos antes. No, señores, me refiero a la miga añeja, de reserva. La que probablemente lleve lo mínimo 8 horas macerando en la mesa. Y no creáis que según te sientas llega el camarero de turno con el trapo (repasador para mis lectores del cono sur) y libera la mesa de las molestas migas, no. Hay que llamarle expresamente para que las quite y limpie la mesa. No suelen poner ningún problema, pero no creáis que limpian la mesa entera. No, se limitan a limpiar solamente la superficie afectada por la población de migas.

Luego tenemos las mesas de la universidad. No sé muy bien como describirlas, pero estoy seguro que la cantidad de desperdicios de comida que los cívicos estudiantes dejan en las mesas de uso común podrían dar de comer a 50 familias al año. Las mesas parecen el desvarío de un pintor contemporáneo que ha decidido experimentar con mayonesa, aceite y vinagre en lugar de pintura sintética al más puro estilo Pollock.

Pero me he reservado lo mejor para el final queridos lectores, la guinda del pastel, la demostración definitiva del pasotismo e insignificante papel de las medidas de higiene en el día a día del holandés medio. Necesito que cerréis los ojos e imaginéis conmigo. 6 de la tarde de un sábado en una terraza de Utrecht mientras el sol se pone. M. y yo disfrutábamos de una cerveza en nuestra mesa alargada llena de sus correspondientes migas y restos de diversos aderezos gastronómicos para el disfrute de los perros que rondan las mesas. A esto vemos que en la mesa de enfrente hay una pareja joven con un carrito de bebé. Observamos que la madre alarmada por los efluvios que salían del carrito levanta a la criatura, le huele el culo cuan perro de aduana y determina que el niño necesita un cambio…efectivamente, pasó lo que imagináis.

Ni corta ni perezosa, la madre tumbó al bebe en la mesa ignorando completamente la suciedad de la misma, le limpio todo el culo a escaso metro y medio de nuestra cara y acto seguido le cambió el pañal sin darse cuenta de nuestros rostros ojipláticos.

Solo sé que como algún holandés tenga la desfachatez de venir a decirme que en el sur de Europa somos unos guarros pienso limpiar las migas y la mierda de la mesa más cercana con su cara.